martes, 2 de octubre de 2012

De cristales, cangrejos y dinosaurios

Playa de San Pedro de Antromero
Nuestros pasos nos llevan a lugares desconocidos, y nuestras pisadas nos hacen avanzar (o quizá retroceder) hacia aquello que es aún más desconocido..., y mientras tanto la lluvia comienza a caer, mojando nuestros cuerpos, recordándonos que también podemos llorar. A veces buscamos cristales y, en su lugar, encontramos animales, escondidos bajo rocas, que no quieren ser descubiertos, como cuando no queremos que nadie sepa qué/cómo somos y es la noche la que nos esconde.


2 comentarios:

  1. El camino no está definido y no siempre sabemos cómo iluminarlo,
    ni si queremos iluminarlo. A veces iluminar el camino nos ilumina
    a nosotros, y caemos en la tentación de esperar la noche para escondernos.
    Pero no importa si avanzamos o retrocedemos, si iluminamos o andamos a oscuras,
    el tiempo no nos espera, y nuestros caminar nos es más ajeno de lo que queremos.

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    1. Indudablemente, a veces creemos avanzar y no estamos sino retrocediendo, otras veces creemos retroceder y avanzamos sin ni siquiera saberlo. Iluminados o a oscuras, entre tinieblas o bajo cielos despejados..., podemos escondernos pero nuestras huellas siempre quedan.

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