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martes, 24 de diciembre de 2019

Senbazuru, o la leyenda de las mil grullas




Las mil grullas de origami se convirtieron en un símbolo de paz a raíz de la historia de Sadako Sasaki, una niña japonesa que enfermó a causa de la bomba atómica que cayó sobre Hiroshima. Mientras estaba en el hospital decidió que haría mil grullas de papel y, cuando llegara a tal cifra, pediría un deseo, que no era otro que su curación pero, además, que las guerras cesaran y la paz llegara para todo el mundo. Sadako no pudo terminar de hacer las mil grullas... (se quedó en 644). Fueron su amiga Chizuko, y otros tantos amigos, quienes lograron alcanzar la cifra que la pequeña Sadako se había propuesto, convirtiendo las mil grullas de origami en un símbolo de paz, amor y amistad.

Mil grullas de papel..., o el arte del origami

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Días sin ti


En el mundo hay una lugar para cada persona, un hueco que ocupa y siempre ocupará. Cuando alguien falta parece que su espacio se convierte en un pozo sin fondo,  en un gran agujero que en ocasiones puede atemorizar a quien se toma el tiempo para contemplarlo. Puede llamarse vacío, o quizá denominarlo ausencia, pero nunca caer en el olvido. Aunque no haya flores ni personas que puedan llenar ese espacio, si volvemos, y no olvidamos, será bonito recordar la felicidad de los momentos vividos, a pesar de la tristeza que ello evoque.