sábado, 8 de noviembre de 2014

El abrazo eterno

Ilustración Shannon Bonatakis





Se aferraba a ella tan fuerte que casi podía sumergirse en su respiración aunque, al mismo tiempo, parecía querer dejarla sin aire. Le gustaba sentir su tacto, la suavidad de su piel, dejarse embargar por su olor... Sin embargo se dio cuenta de que, a pesar de querer que ese abrazo le uniera más a ella, a pesar de querer que con ese abrazo ella se volviera más pequeña y él se convirtiera en el único hilo conductor de su existencia, era él quien ya no respiraba, era él quien, creyendo haber ganado, había perdido el tacto, la suavidad, la capacidad de apreciar y de percibir, había dejado de sentir a flor de piel. Era él quien, en realidad, nunca había estado allí (o, al menos, no como hubiera querido).

lunes, 27 de octubre de 2014

El valor del silencio




Tanto el silencio en el lenguaje como el silencio que se introduce en la música suelen ser respiraciones que reclaman nuestra atención, a modo de suspiros que pretenden modificar la forma en la que se escucha, que pretenden transformar de alguna manera nuestros oídos. Aprender a escuchar el silencio y aprender a escuchar el sonido es una de las grandes enseñanzas y actitudes que nos transmitió John Cage. Escuchar las formas del silencio, unas formas que instan a destruir la grafía del lenguaje, de la memoria a corto plazo, para mostrar que el silencio y el sonido no dejan de estar en continuidad.

domingo, 19 de octubre de 2014

Los mensajes de las galletas de la suerte

Giró suavemente la cabeza decidida a esbozar la mejor de sus sonrisas...


A veces una sonrisa dice más que mil palabras, y puede llegar a valer más que cualquier otro regalo.

viernes, 10 de octubre de 2014

Los dulces sueños



Ilustraciones Jeremiah Ketner


Cerró de nuevo los ojos. No quería salir de ese universo onírico en el que todo es posible, en el que las cosas pueden llegar a ser más reales que la propia realidad (si es que la realidad puede pertenecernos de algún modo...). Volvió a sumergirse en ese otro yo, quizá no tan otro, que permitía que recorriera mundos insólitos en los que nunca había estado pero en los que, a veces, podía reconocer alguna que otra cosa familiar. Sintió que su cuerpo quería quedarse allí, pero su mente no parecía estar dispuesta a consentirlo. De nuevo la encrucijada propia del ser humano (razones/sentimientos), ¿a quién seguir en las bifurcaciones?

martes, 7 de octubre de 2014

Los días extraordinarios

Puede que los conciertos improvisados, a la orilla de un "mar" aún más improvisado, sean los más extraordinarios.

Jeremiah Ketner