jueves, 22 de septiembre de 2016

martes, 13 de septiembre de 2016

Universos mágicos

En el año 1914 el brillante científico Aleksandr Bogdanovitch, botánico ruso, se embarcó en una de las aventuras más importantes de su vida: buscar el elixir de la inmortalidad. Para ello se adentró en los bosques encantados de la Bretaña francesa, en la espesura de los bosques de Brocelianda, con la esperanza de encontrar en ellos alguna planta milagrosa... Sin embargo lo que encontró distaba mucho de lo propio de una investigación botánica, y se acercaba más a una senda inesperada y mágica. Su expedición dio lugar al descubrimiento de un universo escondido en el seno de un bosque lleno de leyendas, y así nació su Herbario de las hadas.

Ilustración Benjamin Lacombe para El herbario de las hadas

domingo, 11 de septiembre de 2016

Blanco y negro, o el "alter ego" del artista

Los colores se desvanecen, al igual que los recuerdos. Amarillean, languidecen se disipan y difuminan, para dejar paso a nuevas composiciones y esperanzas.

Feininger, El hombre blanco (1907)

jueves, 4 de agosto de 2016

Más allá de un autómata

Llamaron a su puerta para comprar su talento y agudizaron su destreza para encontrar soluciones.



lunes, 1 de agosto de 2016

¿Quién te mece cuando no hay olas?

Dio los buenos días al cielo porque la tierra se había desvanecido.
Acostumbró sus ojos a las lágrimas que ya no podían seguir encerradas en el iris de sus ojos.
Sobre el vacío, al levantarse, ni rastro de su destino.
Quizá la luna se convierta en la próxima proa de su barco.

Imagen Mandolinas

domingo, 17 de julio de 2016

Absoluto presente

Envasaba minutos en frascos y los ponía a la venta. La gente se volvía loca por hacerse con uno de ellos, por comprar uno de esos frasquitos llenos de un bien tan preciado. Aunque en realidad el tiempo que adquirían era suyo, puesto que era el mismo que iban a vivir, pero el hecho de desembolsar dinero por él les proporcionaba una cierta sensación de libertad (¿ficticia?). Las decisiones nos pertenecen, y no las adquirimos en frascos, aunque sí puede que las guardemos en un gran contenedor en el que, en ocasiones, revolvemos con la esperanza de comprendernos a nosotros mismos. 

Ilustración, A. Sánchez Zuluaga