lunes, 3 de febrero de 2014

Terriblemente...

Resulta difícil entender porqué las personas que nos quieren están deseando ayudarnos, estemos donde estemos, hagamos lo que hagamos, seamos lo que seamos.


(P.D.: Y, a menudo, olvidamos algo tan sencillo como agradecerlo)

2 comentarios:

  1. Las personas que sienten curiosidad por las cosas de la vida siempre tienen en mente algún porqué, alguna pregunta.
    En cierta ocasión, un conferenciante que disertaba sobre ornitología preguntó a su audiencia por qué las aves no pueden volar por encima de ocho mil metros.
    Uno de los presentes tomó la palabra y, dirigiéndose al conferenciante, le dijo: Usted hace esas preguntas porque tiene la cabeza a pájaros.
    Entonces el conferenciante se quitó la chistera y, al punto, salió una paloma que voló rauda hacia la ventana abierta en busca del aire libre. Pero, antes de abandonar la sala, evacuó a gusto su vientre con tal puntería que el chorro de excrementos fue a estrellarse sobre la cabeza rala del hombre que había intervenido. Con sorpresa y rabia preguntó en voz alta por qué la paloma fue a cagarle a él si en la sala había casi doscientas personas.
    No todos los porqués tienen cabal respuesta, concluyó el conferenciante.
    Así las cosas, Hera, como siempre decía un famoso escritor austriaco cuando deseaba dar por terminada una pregunta.

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    1. Me aventuro a asegurar que sería T. Bernhard quien daría por terminada la pregunta, o entrevista que le hicieran acerca de su obra o de su vida, valiéndose de esa frase :)

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