lunes, 14 de octubre de 2013

Bajo el cielo protector

Cada paso que daba le llevaba a un camino aún más absurdo que el anterior. Le adentraba en un tumulto de pensamientos carentes de sentido, en una desazón que crecía y crecía, llegando a un extremo que rozaba lo esperpéntico. Aquella tarde esos pasos le llevaron hasta el mismo comienzo de la noche. Sus ojos ya apenas distinguían colores, apenas siluetas, sólo sombras..., hacía tiempo que venía siendo así, que su vista le estaba abandonando, como casi todo a lo largo de su vida, incluida su suerte. Pero un pequeño halo de luz apareció a lo lejos, o quizás era cerca, sólo fue un momento, un instante, pero la vio, allí, frente a él, y la grabó en su retina para siempre, para poder regresar a ella como si fuera su brújula. Una brújula que le señalaría el camino bajo el cielo protector. 



2 comentarios:

  1. Y al leer tu relato,un halo de luz ilumina mi habitación y hace sentirme bien.
    :)

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    1. Y hacer que alguien se sienta bien con la lectura del blog es sentir que lo escrito se convierte en ese pequeño halo de luz, al menos por un breve aunque intenso instante :))

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