domingo, 15 de abril de 2012

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En medio de la gran barbarie natural, los seres humanos han logrado a veces (pocas) crear pequeños lugares cálidos que irradian algo así como amor. Pequeños espacios cerrados, reservados, donde reina la subjetividad, donde se establecen lazos y se enhebran vidas. Y son los propios seres humanos los únicos capaces de romper esos espacios, de hacer que aparezcan cicatrices, y también de lamer sus heridas y saber que ellos mismos pueden coser los desperfectos. Simplemente tienen que escuchar lo que sienten.

2 comentarios:

  1. Qué difícil es a veces escuchar, no ya a los demás, sino a uno mismo.

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    1. Difícil escucharnos a nosotros mismos sobre todo cuando el ruido nos hace volvernos sordos, sordos ante lo que sentimos, sordos ante lo que queremos, sordos ante quienes tenemos cerca.

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