viernes, 28 de mayo de 2010

Casual-mente


A veces un encuentro casual despierta sensaciones, emociones, sentimientos..., que permanecían dormidos. Y también nos hace preguntarnos si es realmente casual ese encuentro, si es mera coincidencia, o tiene una razón de ser.

5 comentarios:

  1. Y a veces creemos que un nuevo encuentro ya no nos va a pillar desprevenidos y que ya no nos va a afectar, pero el sentimiento, la emoción no entiende de rutinas.

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  2. Ante un inesperado encuentro nos quedamos tan desnudos que ni siquiera somos conscientes de nuestras reacciones.

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  3. Yo si creo que somos conscientes, otra cosa es que podamos controlar nuestras reacciones.
    Así, casi siempre, éstas nos delatan, nos traicionan, nos impiden ser nosotros para convertirnos en una especie de patético allien, y esa misma consciencia acrecienta nuestra inseguridad y contribuye, al menos en nuestra fantasía a alejarnos de nuestro deseo.

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  4. Un simple gesto puede delatar todo un sentimiento.

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  5. También ante un deseado encuentro nos podemos quedar desnudos y vulnerables.
    Y ese gesto, ese sentimiento nos deja aún más desnudos, más inérmes. Sobretodo cuando sabemos que (el sentimiento) no es correspondido.

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