sábado, 16 de enero de 2010

Poemario


La luz se va desvaneciendo y es entonces cuando la luna se desliza, cual hoz envidiosa, enemiga del día, y va segando sigilosa guirnaldas de rosas hasta que se hunden en la noche penetrando en las sombras. El poeta avanza entre negros árboles hasta llegar a un puente de palabras, en el que los arcoiris de mentiras le permiten proporcionar color a sus versos, convirtiéndose en un ladrón de sentimientos, en un cazador furtivo de recuerdos.

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