domingo, 24 de enero de 2010

Alzar el vuelo


Llevaba tiempo pensando cómo sería tener el cielo bajo sus pies, cómo sería sentir las nubes, de un blanco algodonoso, esas nubes que parecen arroparnos cuando viajamos en avión, cómo sería surcar el aire y llegar a lugares recónditos sin necesidad de pagar peajes, sin necesidad de billetes y trámites previos, cómo sería sentirse libre de ataduras, como el pequeño pájaro que acaba de aprender a volar.Abrió la ventana y notó cómo una ligera brisa inundaba la estancia. Recorrió con sus manos las hojas de la ventana, lentamente, y se aferró con fuerza al marco, subió un pie, luego el otro, hasta que su cuerpo estuvo en el punto preciso, en el punto de no retorno... y entonces soltó sus manos y emprendió el vuelo. ¿Un vuelo hacia la libertad?

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