lunes, 28 de diciembre de 2009

Amanece, que no es poco


Llegado un determinado punto dejó de pedalear y paró en seco su marcha.

Amanecía..., y los rascacielos brillaban bañados por los rayos del sol que hacían despertar a la ciudad.

Amanecía..., y en las casas y en las calles parecía comenzar la vida.

Amanecía..., y el ruido se apoderaba de la urbe como un pirata de su tesoro.

Reanudó su marcha.

Amanecía.

(Foto cedida por Idifrank. El amanecer de Frankfurt)

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